Empezar nuestra actividad en el piedemonte de la sierra de la Albera no es una decisión arbitraria: queremos facilitar herramientas a todo el mundo para reconocer mejor este entorno. Un territorio en el que merece la pena adentrarse.
En Més Enllà del Bosc emprendemos este proyecto enmarcando nuestras rutas inmersivas y temáticas por el entorno de los municipios que forman parte de la unidad de paisaje ampurdanesa conocida como los Aspres de la Albera, que es la zona de transición entre la llanura ampurdanesa y el macizo de la Albera.
Esta es una unidad de paisaje poco conocida –y a menudo, si es conocida, poco valorada– por la población de la comarca y prácticamente desconocida para el resto del país, a pesar de que gran parte de este paisaje se encuentra protegido dentro de la Red Natura 2000 y es la antesala para acceder a las diferentes zonas que ya están ubicadas dentro del Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera, como Sant Quirze de Colera o Requesens.
La ausencia de una oferta continua de rutas guiadas u otras actividades saludables, organizadas y dirigidas específicamente a la población de los términos municipales de este territorio, manifiesta este desconocimiento y, hasta cierto punto, cierta indiferencia por una zona que, ciertamente, no tiene grandes masas forestales o bellas playas de cantos rodados. Sin embargo, sí que dispone de senderos y caminos señalizados de agradable paseo que discurren por rodales forestales de alcornoque, bordean campos de cultivo -viñedos, olivares, etc.- y atraviesan zonas de matorral, donde se pueden reconocer un buen número de especies vegetales. Muchas de estas especies, además, son interesantes por sus propiedades medicinales y su etnobotánica asociada.
Un paisaje que, históricamente, se ha sobrepuesto a todo tipo de incidencias y de amenazas relacionadas con el despoblamiento, con el hecho de ser tierra de frontera y con los reiterados incendios que ha sufrido –mención especial por los de 1986 y 2012–.
Un territorio que, aun así, continúa amenazado por proyectos que denotan poca sensibilidad hacia este valor paisajístico. Nos referimos, sobre todo, a la propuesta de futuras instalaciones de macro parques eólicos en esta zona, que se añaden a los cada vez más habituales veranos largos y secos.
En conclusión: los Aspres de la Albera son un ejemplo remarcable de mosaico agroforestal que tiene que ponerse en valor y se debe dar a conocer para concienciar a la población del interés ecológico de este paisaje y la necesidad de preservarlo. Por todos estos motivos, apostamos para iniciar nuestra actividad aquí.
Xavi M. Anzano
Guía de las rutas de Més Enllà del Bosc

