Compañeros de ruta (II): el lentisco (Pistacia lentiscus)

Compañeros de ruta (II): el lentisco (Pistacia lentiscus)

“Compañeros de ruta” son una serie de artículos breves dedicados a presentar la vegetación, los edificios históricos, la fauna, los cultivos, etc… todo aquello que es representativo y que configura el paisaje de nuestras rutas. Hoy hablaremos de un árbol que los humanos hemos acabado convirtiendo en arbusto: el lentisco.

El lentisco (Pistacia lentiscus), llamado “llentiscle” en catalán, es un arbusto autóctono mediterráneo de la familia de las Anacardiáceas, como el pistachero (Pistacia vera). Es un arbusto perennifolio de hojas compuestas, que contienen de 3 a 6 pares de folíolos y son paripinnadas –acaban con dos folíolos en la punta de cada hoja–. El lentisco es un arbusto dioico, o sea, que las flores masculinas y las flores femeninas nacen en individuos diferentes. Su floración es discreta: en la primavera, aparecen flores pequeñas amarillo-rojizas en racimos axilares masculinos y femeninos. Los frutos son unas drupas pequeñas casi esféricas; primero rosas, después rojizas y, finalmente, negras cuando maduran en otoño. Los frutos son tóxicos para los humanos, pero son un gran alimento para las aves.

El lentisco se considera un arbusto porque es bastante difícil encontrar, en el medio natural, algún ejemplar de más de uno o dos metros de altura, pero realmente esta especie tiene la capacidad de crecer hasta los 4 metros o más y generar un pequeño árbol. El aprovechamiento histórico e intensivo de su madera (rojiza, dura y aromática) para hacer leña para quemar y generar carbón vegetal de calidad así como la gran capacidad del lentisco para rebrotar, ha hecho que prácticamente todo el que encontramos sea en forma de matorral arbustivo de poca altura. En nuestras rutas lo localizamos en las maquias, garrigas, bordes de camino y también en los lugares más soleados y adehesados de los encinares, pinares y alcornocales porque es un arbusto termófilo: soporta las altas temperaturas y los periodos de sequía, pero no las heladas de muchos días. Además, el lentisco tolera bien la salinidad ambiental. Por estos motivos se utiliza habitualmente en el ámbito de la jardinería, introduciéndose en los diseños de jardines mediterráneos situados cerca del mar y que requieren poco riego.

Del lentisco se extrae la almáciga o mástique: un exudado resinoso que fluye naturalmente de las ramas y de los troncos de los ejemplares muy desarrollados cuando ya tienen porte arbóreo –algo difícil de ver en Cataluña, por lo que hemos explicado anteriormente– y que se puede extraer del lentisco cortando la corteza o sangrando el árbol. Esta práctica se lleva a cabo en algunas localizaciones de Grecia y Turquía. De hecho, en la isla griega de Quíos, su almáciga es –¡desde hace veinticinco años!– un producto con denominación de origen protegida. La almáciga se usa para aromatizar alimentos y en perfumería, pero también para hacer barnices (sobre todo en los Países Bajos y Alemania), cementos de uso odontológico y otros usos.

Puesto que hablamos de cementos dentales, hay que comentar que el lentisco ya se utilizaba a la Antigua Roma como dentífrico: cogiendo almáciga fresca de un lentisco arbóreo (o bien haciendo una bola en la boca con brotes tiernos y hojas jóvenes) y masticándola como un chicle. Estas partes de la planta son ricas en taninos, compuesto que utilizaban por su efecto astringente, en caso de gingivitis (inflamación de las encías), contra la halitosis o para fortificar la dentición. Actualmente, se puede hacer una decocción a razón de 100 gramos de brotes tiernos y hojas por litro de agua y emplear la tisana resultante a modo de colutorio –hasta 5 veces al día– para obtener sus beneficios.

No podemos acabar este artículo sin hablar del expolio del lentisco que sufrimos en todo el sur de Europa. Hoy en día, el lentisco es una planta silvestre que tiene un gran reclamo en diferentes países del norte de Europa. Es muy utilizado en el mundo de la ornamentación, y se usa sobre todo en el ámbito funerario para hacer coronas y ramos. Pero, además –como ya hemos explicado– , se usa en el terreno de la cosmética y la medicina: todo esto lo ha convertido en un provechoso negocio ilegal. Hay grupos de recolectores que salen cada día con una furgoneta, entran en terrenos privados de propietarios forestales sin permiso, podan estos arbustos silvestres de los bosques y se los llevan a manos llenas. Los explotan ilegalmente, pero los recolectores tampoco tienen contrato y trabajan en condiciones laborales precarias: se les paga entre un euro y un euro y medio por fardo –de unas 10 ramas– de lentisco. Hay decenas de denuncias de los últimos años de propietarios forestales, sobre todo del Alt Empordà: los cazadores de lentisco han echado a perder caminos, campos, han roto vallas de fincas y han cortado indiscriminadamente este arbusto de sus propiedades.

Si quieres aprender a identificar el lentisco, a conocer y compartir más cosas sobre este compañero de camino y muchos otros, no lo dudes: ¡apúntate a nuestras rutas, síguenos en las redes sociales y comparte!

Xavi M. Anzano
Guía de las rutas de Més Enllà del Bosc

Fuentes:

Pamplona Roger J. El poder medicinal de las plantas.
Colmenar Viejo, Editorial Safeliz SL. 2014 – pàg.:98.

Font Quer P. Plantas medicinales. El Dioscòrides renovado.
Barcelona, Grup Editorial 62 SL. 2014 – pàg.: 459-61.

Cardona FL, Sotorra J, Dalmau D. El maravilloso mundo de las hierbas.
Badalona, Ediciones Reunidas SA. 1982. Tomo VI. pàg.: 1344-46.

Catàleg de flora [Internet]. Floracatalana.cat. [citat el 25 de febrer del 2023]. Disponible en: http://floracatalana.cat/flora/cataleg

El blog de la tabla [Internet]. Elblogdelatabla.com [citat el 25 de febrer del 2023]. Disponible en: https://www.elblogdelatabla.com/lentisco-pistacia-lentiscus

Diari de Girona [Internet]. Diaridegirona.cat [citat el 25 de febrer del 2023]. Disponible en: https://www.diaridegirona.cat/comarques/2021/06/13/l-espoli-llentiscle-negoci-illegal-52933940.html